Postal sin remitente.

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Me ahogo, no respiro, le doy largo a estas palabras por miedo a la respuesta, siento mi cabeza pesada, me mareo todo lo veo distante y me pierdo en mis propios pensamiento, las voces las escucho distantes pero siento como ralla en mí. Me equivoco y cometo los mismos errores, no sé qué me sucede, no tengo control sobre nada, el sentido del andar se ha perdido de mí y no sé cuándo volverá, aunque no creo que vuelva. Me levanto y me dirijo a la venta encendiendo un cigarrillo, creo que eso calmara mi ansiedad, controlara mis nervios enfocándome en mi labor, debo trabajar, mi mente divaga se pierde, los colores bailan frente a mí, me mareo, intento enderezarme mientras acelero las bocanadas pensado “así pasa el tiempo más rápido, no te preocupes calma, relájate, relájate” inmediatamente se me viene una frase que no deseo recordar, demonios me he quemado nuevamente con el cigarrillo.

Me siento en el computador tomo el ratón y comienzo a cliquear a diestras y siniestra diciéndome, que debemos hacer para no recordar o que podemos hacer para borrar los recuerdo, las copas no son suficiente solo mitigan la sensación por momento, entorpece mis pensamientos abriendo paso a la ira, la frustración, la cólera, el vacío, la nada. Ya eso lo he hecho, hundiéndome más en mi situación, alejándome más de lo que anhelo, encerrándome en un vórtice de confusión perdiendo de vista el gran cuadro, ya no sé qué es lo que quiero.

Tengo la boca seca, un vaso de agua intenta calmar mi sed, las letras de una canción de Calamaro me atrapa oscureciendo todo a mi alrededor, dibujando las palabras en mi mente, grabando en mi subconsciente un estribillo “la moneda callo por el lado de la soledad (otra vez)”

Continuo inundado de sensaciones, mientras mi cuerpo se reseca, el cansancio me supera, la almohada será mi confidente, brindando la paz y tranquilidad que anhelo, llevándome los brazos del sueño que brinda Morfeo, todo es una mera ilusión termina siendo mi juez y carcelera, el tiempo da brincos agigantados, mientras la presión sigue y agotamiento me vence, los gritos de la noche se pierden, en la tristeza de la luna.

Creo una rutina nada convincente y monótona, me levanto con una taza de café para apaciguar el sueño, lo que mi subconsciente dibujo en mi letanía fue solo eso, un dibujo. Salgo volando para otra locación para cambiar el panorama, mi rutinas se repiten cada día en lugares diferentes, cuando mucho 3 días en cada lugar, viajo con una mochila con lo que pienso es mi vida a mi espalda, solo pocas cosas me acompañan, me siento como judío errante en búsqueda de su tierra prometida. Pero igual con la ilusión de que escapo de la rutina, siendo esto una mera ilusión.

Lo siento, mi cara evidencia todo, no sirvo para colocarme máscaras y crear una ilusión, intento actuar que todo está bien, que todo pasara, pero nada cambia. Las voces retumban a mi alrededor, las críticas no se hacen esperar, reiterándome una y otra vez los errores que cometo, los miro, los oigo, se lo agradezco y pienso “es verdad, pero como enmendarlos si toda mi vida me han criticado y dicho mis errores, pero nadie me ha enseñado como superarlos o cambiarlos, llámenme flojo, pero vivimos en comunas, sociedades, en manada… si debo superarlos yo solo, lo sé, trabajo en ello”

Los días pasan, luego las semanas y ya ha pasado tiempo, invente nuevas estrategias, cambie y repetí errores, esa presión se va minimizando la bloqueo, la aisló, la reprimo. Poco a poco, las cosas cambian. Pero, recaigo  y me torturo en esos vaivenes ya tengo una escuela, pronto a recibir el título. Endurezco, me dibujo como actuar, crono gramo cada acto y decisión, las cosas se calman y toman rumbo a un norte que no es el mío, pero es un norte, aprendo a utilizar un disfraz pero nunca un antifaz.

Las nuevas oportunidades tocan a mi puertas al igual que las viejas, las recibo con recelo, igual las recibo, momentáneamente la tranquilidad llega a estas aguas, la lógica vuelva tomar poder de mis actos aunque sea en escasez, aunque el tiempo haya volado se sintió como una eternidad, mis actos tienen su rumbo aunque lo transite sin interés, es meramente una ruta, sin determinación de tiempo y espacio, tipo limbo si existiera por supuesto.

Me levanto, perdí el control nuevamente, la presión vuelve y no sé qué hacer…

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